miércoles, 8 de enero de 2014
martes, 7 de enero de 2014
Interesante artículo de Justifica tu respuesta
9+1 preguntas que no querrás escuchar de tus alumnos
A diferencia de muchas de mis entradas, el artículo de hoy no trata sobre respuestas, sino más bien de preguntas. Preguntas que con mucha frecuencia nos hacen nuestros alumnos durante el curso. Dichas preguntas, por ser tan repetitivas, provocan en el docente varios tipos de reacción. Unos las ignoran, otros se indignan. Sea cual sea la reacción que tengamos, debo confesar, al menos en mi caso, que pocas veces nos paramos a reflexionar sobre lo que representan dichas cuestiones.
Es por ello que el artículo de hoy tiene la intención de recordaros cuáles son estas preguntas que con frecuencia formulan los alumnos en una sesión lectiva. Pero, a parte de recordar dichas preguntas, mi intención es reflexionar sobre ellas y sobre el mensaje que guardan de forma implícita.
Imagen extraída de Shuttershock
Estas son las preguntas que no querrás escuchar de tus alumnos.
1. ¿Entra para el examen? Es innegable que la finalidad de un alumno es más la de aprobar un examen, que no la de aprender del examen. Es algo que realmente es difícil de cambiar, pero no por ello debemos dejar de intentar hacerles ver que si realmente han aprendido lo que les hemos enseñado, la realización del examen no pasa de ser un mero trámite. Pero volviendo a la pregunta, lo cierto es que se trata, por desgracia, de una pregunta que encierra un mensaje no muy bueno. Es por ello que debemos preguntarnos el porqué de dicha pregunta, de si hemos sido lo suficientemente claros a la hora de fijar los apartados de una prueba, de si lo hemos verbalizado correctamente, si lo han anotado en su lugar correspondiente. De ahí que sea importante la sesión previa a una prueba o examen aclarar al máximo cuáles serán los temas, apartados o cuestiones que entrarán, para que así el alumno evite formularnos una pregunta que en ocasiones puede indicar que hemos dado por supuesto algo que no lo estaba.
2. ¿Cuánto falta para que acabe la clase? Esta pregunta es de las que duelen. El alumno puede formularla por varios motivos, pero sin duda uno de los principales es que la sesión lectiva le está aburriendo. En muchas ocasiones no es necesario que nos formulen tal pregunta, ya que basta verles las caras, las continuas miradas a su reloj, o bostezos. Sé que no siempre es fácil enseñar entreteniendo, pero creo que un buen síntoma de que hemos hecho las cosas bien es cuando nuestros alumnos se sorprenden de lo rápido que ha transcurrido la sesión lectiva. En este sentido creo que es importante diversificar al máximo las clases para fijar la atención y para ganar la batalla contra el tiempo. Al respecto os recomiendo la lectura del artículo titulado 7 consejos para gestionar correctamente el “tempo” de una clase.
3. ¿Puedo ir al baño? No me extenderé en esta entrada, puesto que ya escribí un artículo expresamente para esta pregunta. Se titula Profesor, ¿puedo ir al baño? O sobre la igualdad de sexos en el aula. Seguramente sea uno de los artículos que más polémica han generado, aunque en absoluto era mi intención.
4. ¿A lápiz o a boli? Esta es otra de las preguntas que en determinadas edades es difícil que no nos hagan. Pero se trata de una pregunta más que evitable, si desde el principio de curso dejamos claro aquello que queremos que escriban a lápiz y aquello que queremos que escriban a bolígrafo. Para evitar este tipo de pregunta lo más importante es que desde el inicio de curso se lleven a cabo rutinas que los alumnos puedan interiorizar. Hay que pensar que son muchas las asignaturas y que cada docente tiene una forma de llevarla a cabo. Tal vez si entre todos los docentes pudiéramos llegar a acuerdos de centro, preguntas como estas acabarían por desaparecer.
5. ¿Qué página has dicho? Siempre he dicho que un docente debe enseñar a aprender, pero creo que también debe enseñar a escuchar y a leer. Es otra de las preguntas de las que difícilmente nos podemos escapar… o no. Creo que en este sentido es importante analizar cómo, cuándo y de qué manera damos información a nuestros alumnos. Si queremos evitar esta pregunta, otra vez es importante recurrir a determinadas rutinas. Podemos dar la información de viva voz, escribirla en la pizarra o dar la información de forma complementaria, escribiéndola en la pizarra y diciéndola en voz alta. Aún así, si queremos evitar que nos hagan continuamente esta pregunta, de lo que se trata es de hacerla en el momento adecuado o enseñar al alumno que interiorice la forma en que daremos dicha información. Sobre cómo empezar una clase os recomiendo la lectura del artículo titulado 5 consejos para empezar con buen pie una clase.
6. He acabado el examen. ¿Qué hago ahora? ¡Vaya con la pregunta! De lo que no cabe duda es de que no pedemos evitar que un alumno acabe antes de tiempo una prueba o examen, o que todos los alumnos acaben el examen a la vez. Debo confesar por mi parte que el momento en que los alumnos finalizan una prueba o examen es un momento algo estresante porque se tiende a perder el control de la clase en función del grupo que tengamos. Es por ello que creo conveniente que nos avancemos a la pregunta. De alguna manera ya respondí a esta pregunta en el artículo titulado 10 útiles consejos para elaborar con éxito un examen. Antes de la realización del examen es importante que quede claro a todos los alumnos qué deben hacer si acaban una prueba antes de tiempo. Dicha actividad dependerá, por supuesto, de la materia que se imparta, pero puede ser un buen momento para que revisen la agenda, realicen alguna actividad pendiente que no han acabado de alguna asignatura, lean algún capítulo de un libro o, simplemente, escriban o dibujen algo en su cuaderno. Es importante que interioricen lo que harán al finalizar una prueba, porque de ello dependerá el gran medida que la clase no se descontrole o se produzcan conductas disruptivas que pueden perjudicar a alumnos que todavía no han finalizado la prueba o examen.
7. ¿Tienes los exámenes corregidos? Tened muy presente siempre esta pregunta y recordad la frecuencia con que os la formulan. Soy consciente del tiempo que supone la corrección de un examen, más aún cuando se trata de grupos numerosos o de enseñanzas superiores. Pero es una pregunta que nos debe mantener en alerta. Me parece muy importante al respeto que seamos diligentes y rápidos con la corrección de las pruebas que realizamos a nuestros alumnos. Sin duda, la rapidez en la corrección siempre jugará a nuestro favor y es algo tremendamente valorado por muchos de nuestros alumnos. Es una forma de ganarnos su respeto y además creo que les damos un magnífico ejemplo de nuestra dedicación.
8. ¿Hay que copiar el enunciado? Esta es otra de las preguntas que creo totalmente innecesarias. Sin duda se corrige con la rutina. Desde el inicio de curso hay que dejar claro cuáles son las normas o modos de proceder de nuestra asignatura. Y nuestro trabajo consiste una vez más en que interioricen dicha rutina en beneficio del buen desarrollo de las sesiones lectivas. Aún así, es conveniente que nosotros seamos consecuentes al respecto, y si hemos decidido que deben copiarse los enunciados, hay que mantener dicha norma a lo largo del curso.
9. ¿Para qué sirve…? Esta otra de las preguntas que duelen. Y digo que duelen porque creo que esconden un aspecto que a veces dejamos de lado, y es la diferencia entre explicar y enseñar. Para mí son dos conceptos significativamente distintos. Quiero pensar que si tan sólo nos esforzamos en explicar en nuestras clases, la pregunta para qué sirve será una pregunta muy recurrente, porque los alumnos no le verán la utilidad a aquello que les estamos transmitiendo. De lo que se trata es de que nos esforcemos en enseñar. Si así lo hacemos desde el principio, dejaremos muy claro qué perseguimos con lo que enseñamos y cuál es su propósito, su finalidad y, como no, su utilidad.
10. … He creído conveniente, como he hecho ya en otros artículos, dejarte la última pregunta para que seas tú el que la formules a partir de lo que te preguntan tus alumnos en clase. Estoy convencido de que dichas preguntas nos traerán magníficas respuestas.
Si habéis llegado hasta el final del artículo, posiblemente una de las palabras a las que más he recurrido ha sido la palabra rutina. Sigo insistiendo que me parece un término imprescindible y muy a tener en cuenta. Ved si no lo que dice la Real Academia de la Lengua al respecto del vocablo rutina: Costumbre inveterada, hábito adquirido de hacer las cosas por mera práctica y sin razonarlas. Dejemos, por tanto, que adquieran dicha rutina, para que así estén en posición de preguntar sobre lo que no han podido entender de aquello que les hemos enseñado.
Os dejo, al respecto, una cita de Fernando Savater:
El problema no son las preguntas que los niños formulan, sino las que nosotros nos tenemos que hacer luego.
Acerca del autor
Santiago Moll ejerce como profesor de Secundaria y es el autor del blog 'Justifica tu respuesta'. Este blog educativo habla sobre aspectos relacionados con la práctica docente y su interacción con las Nuevas Tecnologías. Santiago Moll
lunes, 23 de diciembre de 2013
Docentes que inspiran. El caso de Rita Pierson
Alguno de vosotros me habréis oído decir que debe haber un tiempo para enseñar y un tiempo para aprender. Pues bien, el artículo de hoy trata sobre lo segundo, sobre lo que los docentes podemos aprender de nuestros compañeros. Recientemente leí en el periódico El País una noticia en la sección de Tecnología que rezaba así: Las 19 mejores aplicaciones del año. Muchas de las aplicaciones del artículo las conocía dada su tremenda popularidad, pero debo confesar que entre todas ellas me llamó la atención una aplicación que desconocía completamente.
Rita Pierson
Se trata de la aplicación TED Conferences. El lema de esta aplicación es Ideas worth spreading -Ideas dignas de difundir- y consiste en una serie de charlas y conferencias de carácter divulgativo sobre temas tan diversos como la política, la tecnología, la economía y, como no, la educación. A día de hoy hay recopiladas casi un millar de charlas que han sido vistas por más de 400 millones de personas y traducidas a más de 80 países. Para saber más sobre TED (Technology, Enterteiment, Design) os dejo el siguiente enlace.
Rita Pierson. Una maestra que inspira.
Sobre charlas relacionadas con la educación, debo confesar que hubo una que me dejó absolutamentee fascinado. Se trata de la charla que dio la maestra Rita Pierson bajo el título Every Kid needs a champion -Todo niño necesita un campeón-. Se trata tal y como he dicho de una charla muy informal de unos ocho minutos de duración de Rita Pierson, una maestra con más de cuarenta años de experiencia como docente, y con la que me sentí completamente identificado. Y mé sentí identificado con sus palabras a raíz de un artículo que publiqué titulado ¿Qué tipo de docente eres? Este artículo me recordó la aspiración que tenemos muchos de los docentes que amamos nuestra profesión y que no es otra que conseguir ser unos docentes capaces de inspirar a nuestros alumnos o como diría Rita Pierson, ser capaces de convertirlos en héroes, en líderes, en campeones.
Hoy no soy yo en este artículo quien os va a enseñar. Hoy es tiempo para aprender de Rita Pierson. Y qué mejor que ella para que también os inspire de la misma manera que lo ha hecho en mí. De su charla me gustatía destacar algunos aspectos con los que coincido plenamente con ella y que son:
- La Educación no se hace con Reformas Educativas, sino a través de la conexión humana, a través de las relaciones interpersonales.
- Ningún aprendizaje significativo puede ocurrir sin una relación significativa (James Comer).
- Todo aprendizaje es entender las relaciones (George Washington Caver).
- Los estudiantes no aprenden de docentes que no les gustan.
- Trata de entender primero, antes de ser entendido.
- Los docentes debemos aprender a pedir perdón.
- El legado de un docente no está en lo que ha enseñado, sino que el legado que realmente importa es el legado de las relaciones que hemos tenido con nuestros alumnos. Esta es la lección que nunca olvidarán.
- La enseñanza y el aprendizaje deben verse desde la perspectiva de la alegría. Enseña disfrutando.
- Los docentes hemos sido elegidos para marcar la diferencia.
Aquí tenéis el vídeo. Espero que disfrutéis tanto como lo he hecho yo:
Ojalá dentro de muchos años tenga la fuerza y la energía de la maestra Rita Pierson, para seguir aprendiendo, para seguir enseñando…
Espero que este artículo os haya sido de utilidad.
Acerca del autor
Santiago Moll ejerce como profesor de Secundaria y es el autor del blog 'Justifica tu respuesta'. Este blog educativo habla sobre aspectos relacionados con la práctica docente y su interacción con las Nuevas Tecnologías. Santiago Moll
sábado, 21 de diciembre de 2013
Proceso de creación de un texto argumentativo
Ejemplo de texto argumentativo. Proceso de creación.
El texto argumentativo se puede enseñar. El artículo de hoy tiene como finalidad daros a conocer qué proceso de creación sigo para explicar a mis alumnos cómo elaborar un texto argumentativo. Durante estos años como docente he observado la dificultad que supone para mis alumnos la creación de textos escritos como pueden ser textos argumentativos o expositivos. Quiero pensar que uno de los mayores problemas viene por la falta de planificación a la hora de producir este tipo de textos.
¿Qué proceso sigo para elaborar un texto argumentativo?
A continuación os enumeraré los elementos que voy a utilizar para crear un texto argumentativo. Una vez enumerados pasaré a la redacción del mismo y os indicaré como todos los elementos que tenía previsto incorporar al texto están presentes. En este ejemplo de texto argumentativo hablaré sobre la red social Facebook.
Elementos para la creación del texto argumentativo sobre Facebook.
- Tesis: Facebook (sinónimos: red social, herramienta social, plataforma). AMARILLO
- Título: La red social Facebook. AMARILLO
- Párrafos: 3 (separados por un espacio en blanco para facilitar la lectura)
- Párrafo 1. Planteamiento.
- Definición de Facebook (puede encontrarse en la Wikipedia)
- Número de usuarios (puede encontrarse en la red)
- Pros y contras de Facebook (no se especifican en este párrafo)
- Cita textual. GRIS
- Párrafo 2. Argumentos
- Argumentos a favor: gratuidad, contacto con otros usuarios de todo el mundo, intercambio de información y estar al día. VERDE
- Argumentos en contra: edad mínima, suplantación de identidad, privacidad y adicción. ROJO
- Párrafo 3. Conclusión
- Repetir la definición de Facebook
- Responsabilidad del usuario. VERDE OSCURO
- Conectores textuales: pero, por una parte, además, en definitiva, si. AZUL
- Adjetivos valorativos: famosísima. GRIS OSCURO
- Tipos de argumentos:
- Argumento de autoridad. Cita de Mark Zuckerberg (pueden encontrarse en la red).GRIS
- Argumento de experiencia personal: utilizo Facebook para estar en contacto con docentes. NARANJA
- Argumento de la mayoría: “Todo el mundo sabe”. FUCSIA
- Argumento de causa-efecto: adicción a Facebook causa problemas de relación y baja autoestima. LILA
Estos son los elementos que utilizaré para la redacción y que me parecen imprescindibles para empezar a redactar el texto argumentativo sobre Facebook. Como veis, la planificación es muy importante y suele ser uno de los puntos débiles de los alumnos. Es por ello que me parece muy conveniente el uso de plantillas para que una vez rellenadas puedan tener más facilidades para su redacción. Ello no significa que lo que yo haya planificado previamente aparecerá en su totalidad, pero con la práctica veréis como suele ser más que suficiente.
Veamos cómo quedaría el texto en cuestión:
Aquí tenéis destacado todos los elementos planificados en la plantilla previa a la redacción del texto argumentativo:
La ventaja que tiene trabajar los textos argumentativos con una planificación previa es que, aunque puede parecer que inviertes más tiempo en la redacción, en el fondo consigues una redacción mucho más ágil y fluida. Basta que hagáis una prueba. En lugar de coger la tesis Facebook, cambiadla por otra como la Televisión. Si lo hacéis os daréis cuenta de que puedo utilizar muchos de los elementos que he utilizado para la argumentación de Facebook. De eso se trata. Si decido redactar un texto sobre la Televisiónbastará buscar algunos sinónimos, modificar los argumentos a favor y en contra y cambiar un par de tipos de argumentos. Con la práctica veréis que el tiempo que invertís en este tipo de elaboración de textos argumentativos cada vez es menor.
Hasta aquí el artículo de hoy. Redactar es difícil, pero enseñar a redactar también creo que también lo es. Si nos servimos de herramientas como plantillas, os aseguro que redundará en beneficio de nuestros alumnos porque
TODO SE PUEDE APRENDER. TODO SE DEBE ENSEÑAR.
Espero que este artículo os haya sido de utilidad.
Acerca del autor
Santiago Moll ejerce como profesor de Secundaria y es el autor del blog 'Justifica tu respuesta'. Este blog educativo habla sobre aspectos relacionados con la práctica docente y su interacción con las Nuevas Tecnologías. Santiago Moll
Cómo enseñar a tus alumnos a encontrar las palabras clave de un texto.
Cómo enseñar a tus alumnos a encontrar las palabras clave de un texto.
Todo se puede aprender, todo se debe enseñar. Al principio, enseñar a encontrar las palabras clave de un texto no es tarea fácil. Pero no por ello vamos a dejar de intentarlo. En este artículo me dispongo a enseñaros algunas pautas muy dirigidas que os resultarán tan sencillas como prácticas para enseñar a vuestros alumnos a encontrar las palabras claves para cualquier tipo de texto.
En ocasiones oigo a docentes quejarse de que sus alumnos no saben estudiar, les cuesta resumir un texto, tienen muchas dificultades para subrayar las palabras acertadas o encontrar el tema y sintetizarlo en una sola oración… Ahí es cuando me gusta recordarles cuál es su responsabilidad con respecto a las Técnicas de Estudio. Si conseguimos transformar las quejas en retos, os aseguro de que ya tendremos un punto de partida para abordar una práctica, la de las Técnicas de Estudio, tan ardua como gratificante.
Personalmente, antes de enseñar a los alumnos a subrayar, esquematizar y resumir un texto, recomiendo aprender a localizar las palabras clave del mismo. Para llevar a cabo esta actividad os propongo que sigáis el siguiente proceso para que el alumno vaya adquiriendo confianza.
Estos son los tres niveles de dificultad que os propongo poner en práctica:
Nivel 1. Empieza con una oración simple y pide a tus alumnos que subrayen un único sustantivo. Excepcionalmente también pueden subrayar un adjetivo siempre que sea significativo. Por ejemplo, industrial si se habla de la Revolución industrial.
Nivel 2. Sigue con un párrafo, de tres o cuatro oraciones y pide que tus alumnos subrayen de cada oración una máximo de dos o tres sustantivos. Eventualmente, también pueden subrayar uno o dos adjetivos o algún verbo.
Nivel 3. Por último, escoge un texto sin párrafos de unas diez líneas, aproximadamente, y haz que subrayen de cada oración entre tres y cuatro sustantivos y un máximo de dos verbos y dos adjetivos.
Es muy importante que cuando los alumnos tengan que subrayar un texto lo hagan sabiendo que tienen un número máximo de palabras que subrayar y que no pueden superar ese límite. Os aseguro que mis alumnos me sorprenden día a día, ya que muchos son capaces de localizar las palabras clave de forma, me atrevería a decir, innata o intuitiva.
¿Qué beneficios aporta subrayar palabras en lugar de oraciones y líneas?
1. Los alumnos prestan más atención a la lectura.
2. Se toman las técnicas de estudio como un reto y, me atreveria a decir, que como una diversión.
3. No son conscientes de que están trabajando las técnicas de estudio.
4. Al mismo tiempo que subrayan, están repasando los conceptos de la Unidad Didáctica.
5. Una vez que la oración, el párrafo o el texto están subrayados, preferiblemente con subrayador, el alumno puede trabajar la memoria fotográfica para retener los conceptos de la Unidad Didáctica.
6. Una vez las palabras están subrayadas, se puede hacer un glosario de las palabras clave que hayan seleccionado.
2. Se toman las técnicas de estudio como un reto y, me atreveria a decir, que como una diversión.
3. No son conscientes de que están trabajando las técnicas de estudio.
4. Al mismo tiempo que subrayan, están repasando los conceptos de la Unidad Didáctica.
5. Una vez que la oración, el párrafo o el texto están subrayados, preferiblemente con subrayador, el alumno puede trabajar la memoria fotográfica para retener los conceptos de la Unidad Didáctica.
6. Una vez las palabras están subrayadas, se puede hacer un glosario de las palabras clave que hayan seleccionado.
La importancia de la pizarra digital para el subrayado de palabras clave.
Si en vuestras aulas tenéis una pizarra digital, os irá muy bien para trabajar la técnica del subrayado, ya que permite que todos los alumnos puedan visualizar el mismo texto, los alumnos pueden salir a la pizarra a subrayar las palabras, y siempre enfocándolo desde una perspectiva lúdica. Intentad conseguir que el subrayado de palabras claves se convierta más en un juego que en una actividad. Comprobaréis que da magníficos resultados.
Todo se puede aprender, todo se debe enseñar…
Espero que este artículo os haya sido de utilidad.
Acerca del autor
Santiago Moll ejerce como profesor de Secundaria y es el autor del blog 'Justifica tu respuesta'. Este blog educativo habla sobre aspectos relacionados con la práctica docente y su interacción con las Nuevas Tecnologías. Santiago Moll
Cómo estudiar sin estudiar
Cómo estudiar sin estudiar
Estos últimos cursos académicos voy constatando como los alumnos tienen cada vez más dificultades a la hora de enfrentarse al estudio, sobre todo en edades tempranas. Como tutor he observado que muchos de mis alumnos no saben cómo enfrentarse a un examen, no saben cómo estudiar un tema, no saben cómo estudiar una lección. Se sienten perdidos y desorientados. Ellos mismo se confiesan incapaces de sentarse en su mesa de estudio con un libro o unos apuntes delante y empezar a estudiar el contenido que les ha mandado el profesor de un área. Cada vez más los alumnos tienen más dificultades de atención y concentración, les cuesta muchísimo centrarse en una sola actividad, porque en muchos casos el estudio no se concibe como algo mecánico.
Pues bien, ante estas dificultades, el artículo de hoy tiene la intención de enseñaros cómo estudiar sin estudiar, o lo que es lo mismo, intentar cambiar la concepción tradicional del estudio entendido como una actividad pasiva y monótona y adaptarla a unos alumnos con considerables problemas de atención y concentración. De lo que se trata es de que los alumnos estudien sin saber que estudian, de que aprendan a través de otros mecanismos que no pasen por estar horas y horas sentados frente a unos apuntes.
Imagen extraída de Shuttershock
Cómo estudiar sin pensar que estás estudiando.
- Estudiar de pie. Si algo recuerdo de mi época de estudiante son las horas que pasé estudiando de pie. Lo cierto es que se trata de una forma de estudiar que cada vez recomiendo más a los alumnos y a las familias. El estar de pie rebaja la ansiedad que muchas veces provoca estar sentado delante de unos apuntes. Es muy recomendable que el alumno esté unos minutos sentado para intentar retener la máxima información posible y luego se ponga de pie y, mientras va caminado, repase mentalmente aquello que se ha preparado durante el tiempo que ha permanecido sentado.
- Cronometrarse. Otro de los problemas que sufren muchos alumnos a la hora de estudiar es la pésima gestión que hacen del tiempo. De ahí que sea tan importante que se exijan a sí mismos un tiempo limitado para aprenderse lo que sea preciso. En este sentido es muy útil utilizar un cronómetro -hoy en día muchos móviles lo llevan incorporado- para fijar el tiempo que necesito para aprenderme algo. El alumno debe cronometrar tanto el tiempo que necesita para estudiarse algo como el tiempo que necesita para demostrarse a sí mismo que se lo sabe. Se trata de ir fraccionando el tiempo de estudio para que de esta manera haya un tiempo para memorizar y otro tiempo para demostrar que has aprendido lo que has memorizado.
- Usar una pizarra. Otro método muy útil para el estudio consiste en que los alumnos tengan en su casa una pequeña pizarra. Esta pizarra es un instrumento tremendamente útil porque les permite cambiar de rol y pasar de ser estudiantes a ser profesores. Algunos de mis alumnos están estudiando de esta forma y me han comentado que les funciona muy bien. Los alumnos copian en la pizarra los conceptos, definiciones, ejemplos a estudiar. Al escribirlos, lo que hacen es fijar las palabras en la memoria, es decir, trabajan la memoria visual. Pero además de trabajar la memoria visual hablan o recitan en voz alta la lección y ello también ayuda y mucho a fijar los contenidos. Además, cuando se hablan a sí mismos están explicando aquello que han entendido, en lugar de memorizarlo. Lograr que aprendan a explicar lo que han aprendido en lugar de memorizar lo que han aprendido, les permitirá retener lo aprendido durante más tiempo e impedirá que se bloqueen el día de una prueba o examen si no les viene a la cabeza alguna palabra de una definición, por ejemplo.
- Hacer listas. No entraré en este capítulo sobre la importancia de subrayar las palabras clave de un texto o elaborar diferentes tipos de esquemas como los Esquemas de Cajas o los Esquemas de Columnas. Tanto subrayar como hacer esquemas es una magnífica forma de estudiar, si no la mejor, porque convertimos el estudio en algo mecanizado, en algo procedimental. Además tiene la ventaja de que son dos tipos de Técnicas de Estudio en las que el alumno es consciente de cuando empieza y de cuando acaba. Es por ello que la elaboración de listas, el ir escribiendo los conceptos y las palabras clave de la unidad es algo que podemos hacer de una forma mecanizada y repetitiva para que se nos vaya fijando poco a poco en la memoria. Para saber más sobre las palabras clave de un texto y el esquema como método de estudio recomiendo los artículos titulados Cómo enseñar a tus alumnos a encontrar las palabras clave de un texto y 7 beneficios que aporta el esquema en el estudio.
- Hacer preguntas. Otro método que suele funcionar a los alumnos es hacerse preguntas sobre aquello que van aprendiendo. De lo que se trata es que las primeras preguntas que se hagan a ellos mismos sean preguntas cerradas, es decir, que se respondan con un sí o un no. Y a continuación pueden aumentar el nivel de dificultad y pasar a las preguntas abiertas. La respuesta a estas preguntas son las que le servirán para estudiar sin tener que memorizar. Es importante que las respuestas se escriban en un papel o se digan en voz alta para que también queden fijadas en la memoria.
- Rendir cuentas. Siempre les digo a mis alumnos que no deben esperar el día de una prueba para demostrarse si han aprendido aquello que han estudiado. Es por ello que les recomiendo que una vez crean que han finalizado el estudio hagan que otra persona se convierta en su examinador. En este sentido la ayuda de padres y hermanos resulta tremendamente útil y no implica una inversión de tiempo por parte de las familias. Es el alumno el que realiza el estudio de forma individual y en solitario, pero creo que es francamente útil que el alumno rinda cuentas de lo que ha estudiado para una prueba a algún familiar. De esta forma sabrá si está o no preparado para la prueba o cuáles son sus puntos débiles en los que debe insistir.
- Escribir para aprender. En aquellos alumnos con un déficit importante de atención es conveniente el uso de la escritura para el estudio. Al ser incapaces de estar frente a una hoja y aprendérsela, de lo que se trata es de que vayan copiando una y otra vez aquello que es pertinente del tema. La escritura convierte del estudio en una actividad mecánica, en una actividad pautada que permite aumentar la atención y la concentración y así trabajar de forma mecanizada la memoria visual.
Soy consciente de que la Escuela tal y como la entendemos hoy en día es algo más que memorizar definiciones y volcar conceptos en un papel. Pero creo que el estudio y la memoria son destrezas que los alumnos tarde o temprano deben ir adquiriendo porque forma parte de su proceso de enseñanza-aprendizaje. Y en este sentido los docentes creo que tenemos una enorme responsabilidad. Y en esa responsabilidad entra el hecho de que seamos capaces de enseñares métodos alternativos y que se adapten a su forma de ser y al mundo en el que les ha tocado vivir. Y es por ello que debemos invertir un tiempo, repito, invertir tiempo de nuestras asignaturas para que vayan adquiriendo estas destrezas que les permitan trabajar aspectos como el razonamiento, la memoria y el estudio. Porque
TODO SE PUEDE APRENDER. TODO SE DEBE ENSEÑAR.
Espero que este artículo os haya sido de utilidad.http://justificaturespuesta.com/como-estudiar-sin-estudiar/
jueves, 25 de julio de 2013
martes, 16 de julio de 2013
viernes, 12 de julio de 2013
jueves, 11 de julio de 2013
domingo, 7 de julio de 2013
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